Técnicas de estudio para mejorar

Adoptar una serie de hábitos de estudio nos ayudará a lo largo de toda nuestra etapa formativa. Desde que comenzamos a adquirir conocimientos en el colegio, pasando por el instituto después, caemos en la cuenta de lo importante que es aprender a aprender.

Si ponemos en práctica una serie de técnicas, estas nos facilitarán la adaptación en distintas circunstancias, incluso en el puesto de trabajo que estamos buscando.

Los hábitos y las técnicas de estudio se fundamentan en el valor del esfuerzo, el tesón y el trabajo bien hecho. Para desarrollar y adquirir el conocimiento de cualquier disciplina que nos enseñen, necesitamos estudiar. Por ello, un objetivo principal en el estudio es que no sea un quebradero de cabeza y sea productivo, es decir: no perder el tiempo.

Aquí hemos recopilado una serie de técnicas de estudio que nos acompañarán y ayudarán a adquirir bien los conocimientos para preparar un examen y pasarlo de forma exitosa.

El estudio comienza en clase: presta atención y toma apuntes.

Aunque a veces se va a clase con desgana, realmente es el primer lugar donde comienza el aprendizaje. La explicación de los profesores o leer por primera vez sobre un tema es cuando empezamos a entender y adquirir los conceptos. Por lo que es más que recomendable no pasar por alto las explicaciones de los docentes y tomar apuntes. ¡Ah! Muy importante también: preguntar lo que no se ha entendido.

Evitar memorizar, mejor comprender.

Intentar memorizar suele ser un error muy común cuando una materia no se ha entendido, o cuando se comienza a estudiar una gran cantidad de temario. Y es que memorizar es la peor manera de aprender. Siempre será más preferible y productivo estudiar un poco todos los días.

Autoevaluarse.

Autoevaluarse es una gran herramienta para tomar el pulso al tiempo invertido. Una opción puede ser escribiendo en un papel lo que se ha estudiado, a modo de examen, ya que facilita que la memoria motora recuerde mejor la información a largo plazo. A otras personas les ayuda también repetir en voz alta, algo que facilita fijar los conceptos.

Contrastar tus conocimientos con los compañeros.

Es una gran manera de valorar si se ha estudiado con éxito y se ha comprendido todo de manera correcta. Además, quedar con los amigos siempre dará oportunidad para desconectar.

Beber agua.

Todo estudiante en época de exámenes ha abusado del café o de las bebidas energéticas con el fin de mantenerse activos y así tener más tiempo de estudio.

No obstante puede resultar contraproducente, puesto que este tipo de bebidas son deshidratantes y sus principales compuestos no sirven para mejorar la capacidad de recordar. Así que el mejor amigo será una botella de agua.

Alimentarse correctamente.

En época de estrés y de exámenes es muy común descuidar la alimentación. Algo que puede volverse en nuestra contra para nuestro rendimiento, ya que necesitamos consumir alimentos con glucosa, omega 3, aminoácidos y antioxidantes. Un aperitivo saludable antes de empezar, para coger fuerza no esta mal tampoco.

Dormir bien.

Siempre se ha dicho que “lección dormida es lección aprendida”. Y es que para consolidar los conocimientos es indispensable descansar. Normalmente una media de 7 horas de sueño es el tiempo recomendado para que se asiente la memoria, por lo que claro está que dormir poco, alimentarse mal y abusar de la cafeína puede ser nada aconsejable, siempre puedes recurrier a productos para dormir mejor.

Tomar un recreo de vez en cuando.

Durante una larga tarde de estudio es muy importante hacer de vez en cuando paradas para descansar y darse algún capricho, como comer algo, revisar las redes sociales o tomar un poco de aire. No tiene sentido estar 5 horas sentados de seguido, ya que no significará aprender más.

Evitar distracciones.

Puede resultar realmente fácil distraernos con el móvil o con cualquier otra cosa que no sean nuestros apuntes. Ir a la biblioteca puede ser una buena opción para aquellos que en casa se distraen.

No apurar hasta el final.

Dejar todo para el último momento puede ser fatal, por lo que organizar un plan de estudio con meses o semanas de antelación nos puede ayudar a llevar un control y evitar así sorpresas de última hora. Dejar toda la asignatura para el día anterior supondrá un sobreesfuerzo para nuestro cerebro, por lo que estará cansado y difícilmente recordaremos todo lo estudiado.

Por |2018-02-05T15:24:06+00:00febrero 5th, 2018|Actualidad|Sin comentarios

About the autor:

Deje su comentario