Fórmate con olka como nutricionista

El principal problema al que se enfrenta cualquier persona que desea mejorar su alimentación es la elección de la dieta adecuada. Ello se debe, fundamentalmente, a la infinidad de propuestas y consejos que tenemos al alcance en la actualidad. Los avances en investigación y medicina durante los últimos años, sobre todo en lo que a la nutrición se refiere, junto con el auge de internet, han puesto al alcance del consumidor ríos de tinta sobre las bondades y peligros de estos o aquellos alimentos, sobre dietas milagrosas para perder o ganar peso y sobre novedosas dinámicas alimenticias que tiran por tierra muchas de las ideas sobre nutrición que, hasta hace solo algunos años, nadie se habría atrevido a cuestionar.

Fórmate con olka

Este es el motivo por el que cada vez más personas acuden a un nutricionista para que les asesore acerca de qué dieta se adapta mejor a sus necesidades y deseos. Y, como consecuencia de este aumento en la demanda de profesionales especializados, el número de nutricionistas se ha disparado. A su vez, y como suele ser común cuando una profesión se pone de moda, han surgido infinidad de individuos que, sin tener la formación adecuada, han querido subirse al carro y aprovechar la cada vez más palpable preocupación de la población por comer mejor. Para evitar caer en las manos de estos últimos —que aunque quizá posean un título que los acredite, no tienen los conocimientos necesarios para aconsejar a nadie sobre cómo alimentarse—, es más que recomendable tener en cuenta una serie de pautas de cara a la elección de un buen nutricionista. La decisión de comprometernos con un profesional u otro será determinante tanto para nuestro bolsillo como, sobre todo, para nuestra salud.

Qué debe y qué no debe hacer un buen nutricionista

En primer lugar, debemos tener claro qué es un nutricionista: un profesional sanitario con las capacidades necesarias para asesorar de manera correcta a sus pacientes en materia de alimentación, con el objetivo primordial de mejorar la salud de los mismos. Así, el procedimiento que todo buen nutricionista llevará a cabo será muy similar al que desarrollan otros profesionales médicos. Para comenzar, analizará pormenorizadamente el caso de cada paciente, al que pedirá una serie de pruebas y análisis médicos para conocer su estado. Muchos nutricionistas se lanzan a dar consejos y a prescribir dietas y regímenes sin realizar dichas pruebas, es decir, sin prácticamente saber nada de sus pacientes. Esta suele ser una de las primeras señales de alerta cuando nos topamos con un autodenominado profesional de la nutrición poco cualificado: la rapidez y la ligereza a la hora de realizar un diagnóstico.

Una vez en posesión de datos científicos que atestigüen cómo nos encontramos por dentro, el nutricionista analizará nuestros hábitos de consumo y escuchará en profundidad nuestros deseos, reconduciéndolos —si fuera necesario— y ajustándolos a nuestras necesidades y posibilidades. No es poco frecuente que un paciente acuda a una consulta con unas expectativas disparatadas sobre cómo quiere modificar su fisionomía o su estado de ánimo a través de cambios drásticos en la alimentación. En estos casos, un buen nutricionista debe ser capaz de hacer entrar en razón al paciente, para lo que deberá contar con la experiencia y el conocimiento necesarios —y a los que sumará la información recabada con las pruebas realizadas inicialmente.

A continuación, y una vez definido el plan a seguir y los objetivos a alcanzar, el nutricionista elaborará la dieta que el paciente deberá de seguir. Todo buen profesional de la nutrición, además de saber decirnos qué comer, cuándo y cómo hacerlo, debe asimismo inculcar en sus pacientes ciertas pautas de comportamiento imprescindibles de cara al éxito: disciplina, constancia, confianza en uno mismo, paciencia y buen juicio, por solo citar las esenciales. Con estos ingredientes, podremos arrancar con nuestro plan nutricional sin temor a incurrir en errores que podrían poner en peligro nuestro bien más preciado: la salud.

Pero el trabajo del nutricionista no acaba aquí. Ni mucho menos. Durante los siguientes meses —e incluso años, en muchos casos—, deberá realizar un seguimiento continuado de nuestro progreso, de cara a poder ir modificando y ajustando nuestra dieta según evolucionemos. Además, un buen profesional de la nutrición añadirá a su labor, casi desde el primer día, consejos preventivos, tanto para que no incurramos en faltas que deterioren más nuestra salud, como para asentar las futuras mejoras.

Por |2018-07-26T09:25:36+00:00julio 26th, 2018|Actualidad, Formación|Sin comentarios

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